Los placeres y los dias

Los placeres y los dias

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

IV

«A quienquiera que haya perdido

o que nunca se recobra…».

(“A quiconque a perdu ce qui ne se retrouve jamais… jamais…”).

BAUDELAIRE

Durante el invierno en que cumplí veinte años, la salud de mi madre, que nunca había sido vigorosa, sufrió un quebranto. Me enteré que tenía el corazón atacado, sin gravedad, por lo demás, pero que había que evitarle todo disgusto. Uno de mis tíos me dijo que mi madre deseaba casarme. Un deber preciso, importante, se me presentaba. Iba a poder probarle a mi madre cuánto la quería. Acepté el primer pedido que me transmitió, aprobándolo, cargando así, a falta de voluntad, con la necesidad de obligarme a cambiar de vida. Mi novio era precisamente el joven que, por su infinita inteligencia, su dulzura y su energía, podía tener sobre mí la más afortunada influencia. Además, estaba decidido a vivir con nosotros. No me separaría de mi madre, lo que hubiese constituido para mí la pena más cruel.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker