Los placeres y los dias
Los placeres y los dias AgustÃn fue a verla y quiso llevársela a Styria.
—Habéis conquistado una verdadera realeza. ¿No os basta? ¿Por qué no volvéis a ser la misma Violante de antes?
—Acabo precisamente de conquistarla, AgustÃn —repuso Violante—, déjame al menos ejercerla unos meses.