Los placeres y los dias
Los placeres y los dias Violante tuvo a partir de ese día dos enemigas mortales, la princesa de Micena y la anciana, que la proclamaron por todas partes como un monstruo de orgullo y perversidad. Violante lo supo y lloró por sí misma y por la maldad de las mujeres. Desde hacía tiempo había tomado partido acerca de la de los hombres. Pronto le dijo noche a noche a su marido
—Partiremos pasado mañana para Styria y ya no la dejaremos.