Los placeres y los dias
Los placeres y los dias Más grave que ninguno de nosotros, erais también más niño que ninguno, no sólo por la pureza del corazón, sino por una alegrÃa cándida y deliciosa. Carlos de Grancey tenÃa el don, que le envidiaba yo; de poder despertar bruscamente, con los recuerdos de colegio, esa risa que nunca se adormecÃa por mucho tiempo y que ya no oiremos.
Si unas pocas de estas páginas fueron escritas a los veintitrés años, muchas otras (Violante, casi todos los Fragmentos de Comedia Italiana, etc.) datan de mis veinte años. Todas no son más que la vana espuma de una vida agitada, pero que ahora se tranquiliza. Ojalá pueda ser algún dÃa lo bastante lÃmpida, para que las Musas dignen contemplarse en ella y pueda verse recorrer, en su superficie, el reflejo de sus sonrisas y sus danzas.