El crimen del padre Amaro

El crimen del padre Amaro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Qué cosa más bonita! —decía. Pero el tío Cegonha sólo conocía la música clásica, arias ingenuas y dulces de Lully, motivos de minuetos, motetes floridos y piadosos de los dulces tiempos frailunos.

Una mañana el tío Cegonha encontró a Amélia muy pálida y triste. Desde la víspera se quejaba de «malestar». Era un día nublado, muy frío. El viejo quería irse.

—No, no, tío Cegonha —dijo ella—, toque algo para entretenerme.

Él se quitó el abrigo, se sentó, tocó una melodía sencilla pero extremadamente melancólica.

—¡Qué bonito, qué bonito! —decía Amélia de pie junto al piano, y cuando el viejo tecleó las últimas notas—: ¿Qué es? —preguntó ella.

El tío Cegonha le contó que era el comienzo de una meditación hecha por un fraile amigo suyo.

—El pobre —dijo— ¡tuvo un buen calvario!

Entonces Amélia quiso conocer aquella historia; y sentándose en el taburete del piano, arrebujándose en su chal:

—¡Cuente, tío Cegonha, cuente!

Se trataba de un hombre que, de joven, había sentido una gran pasión por una monja; ella había muerto en el convento por aquel amor desdichado; y él, abatido por el dolor y la nostalgia, se había hecho fraile franciscano…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker