El crimen del padre Amaro

El crimen del padre Amaro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Qué diablo! Por lo menos está uno a gusto —concluyó.

—¿Qué haces ahí hablando solo, hermano? —preguntó doña Josefa, despertando del sopor en que empezaba a caer, junto al fuego.

—Estaba cavilando sobre cómo voy a castigar la carne en la Cuaresma —dijo el canónigo con una gruesa risotada.

A esa hora la Ruça llamaba al padre Amaro para el té; y él subió despacio, con el corazón encogido, temeroso de encontrar a la Sanjoaneira muy enfurruñada, ya informada del ultraje. Sólo estaba Amélia, que al oír sus pasos en la escalera había cogido rápidamente la costura y que, con la cabeza muy baja, daba grandes puntadas, roja como el pañuelo que repulgaba para el canónigo.

—Muy buenas tardes, señorita Amélia.

—Muy buenas tardes, señor párroco.

Amélia solía recibirlo siempre con un «¡hola!» o un «¡qué tal!» muy afable; aquella sequedad lo aterró; entonces le dijo, muy perturbado:

—Señorita Amélia, le pido que me perdone… Fue un atrevimiento… No sabía lo que hacía… Pero créame… Estoy decidido a irme de aquí. Incluso le he pedido ya al señor canónigo Dias que me consiga casa…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker