El crimen del padre Amaro

El crimen del padre Amaro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Oiga, João Eduardo, vaya a charlar con mamá, si no se nos va a quedar dormida.

Y João Eduardo iba a sentarse al lado de la Sanjoaneira, quien, con las antiparras sobre la punta de la nariz, remendaba somnolienta su calcetín.

Después del té, Amélia se sentaba al piano. Producía entusiasmo entonces en Leiría una vieja canción mexicana, la Chiquita. A Amaro le parecía exquisita; y sonreía con placer, mostrando sus dientes muy blancos, apenas Amélia empezaba con mucha languidez tropical:

Cuando salí de La Habana

¡válgame Dios!…

Pero Amaro amaba sobre todo la otra estrofa, cuando Amélia, con los dedos flojos sobre el teclado, el busto echado hacia atrás, moviendo sus ojos con ternura, con dulces movimientos de cabeza, decía, toda voluptuosa, silabeando el español:

Si a tu ventana llega

una paloma,

¡trátala con cariño

que es mi persona!

Y qué graciosa la encontraba, qué criolla, cuando gorjeaba:

¡Ay chiquita que sí,

ay chiquita que no-o-o-o!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker