El crimen del padre Amaro

El crimen del padre Amaro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ella se mordió los labios, lívida:

—¡Está usted insultándome! —Y quiso seguir su camino, indignada.

Él la agarró por la manga de la chaquetilla:

—Oiga, señorita Amélia. Yo no quiero insultarla, pero es que no sabe cómo estoy…, se me parte el corazón. —Y enmudeció, emocionado.

—No tiene razón… No tiene razón —balbució ella.

—¡Júreme entonces que no tiene nada con el cura!

—¡Por mi salvación!… ¡No hay nada!… Pero también le digo que si vuelve a hablarme así o a insultarme, se lo cuento todo a mamá y ya puede usted despedirse de volver por nuestra casa.

—Oh, señorita Amélia…

—No podemos seguir hablando aquí… Ya está allí doña Micaela espiando…

Era una vieja que había levantado el visillo de una ventana baja y acechaba con ojillos relucientes y golosos, con su cara reseca ávidamente pegada al cristal. Se separaron, y la vieja, decepcionada, dejó caer la cortina.

Aquella noche, Amélia, mientras las señoras discutían a voz en grito sobre los misioneros que predicaban aquellos días en A Barrosa, le dijo a Amaro en voz baja, cosiendo con viveza:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker