El crimen del padre Amaro
El crimen del padre Amaro El padre Saldanha era el confidente del señor chantre. Y el padre Amaro, ya inquieto, pregunto:
—¿Algo que nos afecte?
Natário empezó con solemnidad, levantando el brazo:
—Primo: el colega Brito, trasladado de la parroquia de Amor para cerca de Alcobaça, en la sierra, en el Infierno…
—¿Qué me dice? —exclamó la Sanjoaneira.
—¡Obras del «liberal», señora mía! A nuestro digno chantre le ha llevado su tiempo meditar el «Comunicado» del Distrito. ¡Pero por fin se ha decidido! ¡Allá va el pobre Brito, descalificado!
—Es por lo que se decía de la esposa del pedáneo —murmuro la buena mujer.
—¡Cómo! —interrumpió severamente el canónigo—. ¿Cómo, señora, cómo? ¡Ésta no es una casa de murmuración!… Siga con su información, colega Natário.