El crimen del padre Amaro
El crimen del padre Amaro El padre Natário cerró la puerta, y lanzando los brazos al aire:
—Gran novedad, ¡es el escribiente!
—¿Qué escribiente?
—¡João Eduardo! ¡Es él! ¡Es el «liberal»! ¡Fue él quien escribió el «Comunicado»!
—¿Qué me dice usted? —dijo Amaro, atónito.
—¡Tengo pruebas, amigo mÃo! He visto el original, escrito de su puño y letra. ¡Lo que se dice ver! ¡Cinco tiras de papel!
Amaro, con los ojos entrecerrados, miraba a Natário:
—¡Costó! —exclamó Natário—. ¡Costó, pero todo se sabe! ¡Cinco tiras de papel! ¡Y quiere escribir otro! ¡El señor João Eduardo! ¡Nuestro buen amigo el señor João Eduardo!
—¿Está usted seguro de eso?
—¡Que si estoy seguro!… ¡Estoy diciéndole que lo he visto!
—¿Y cómo lo ha sabido, Natário?
Natário se encogió; y con la cabeza metida entre los hombros, arrastrando las palabras: