El crimen del padre Amaro
El crimen del padre Amaro —Escuche. Siéntese. Fue él quien lo escribió. Ayer lo supe todo. Natário ha visto el original escrito con su letra. Fue él quien lo descubrió. Por medios dignos, eso sí…, y porque era la voluntad de Dios que la verdad apareciese. Ahora escuche. Usted no conoce bien a ese hombre.
Entonces, bajando la voz, le contó lo que sabía de João Eduardo a través de Natário; sus trasnoches con Agostinho, sus injurias contra los curas, su irreligiosidad…
—¡Pregúntele sí se ha confesado en los últimos seis años y pídale los certificados de confesión!
Ella murmuraba, con las manos caídas sobre el regazo:
—Jesús, Jesús…