El crimen del padre Amaro

El crimen del padre Amaro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Se acomodaron en el reservado, entre dos tabiques de pino cerrados por una cortina de algodón. El tío Osõrio, que apreciaba a Gustavo, «joven instruido y de pocas bromas», fue él mismo a llevarles la botella de vino y las aceitunas; y limpiando los vasos en el delantal sucio:

—Entonces, ¿qué hay de nuevo por la capital, señor Gustavo? ¿Cómo van las cosas por allá?

El tipógrafo compuso inmediatamente un rostro serio; se pasó la mano por los cabellos y dejó caer algunas frases enigmáticas:

—Dudosas, dudosas… Mucho desvergonzado en la política… La clase obrera empieza a agitarse… Falta de unión, por ahora… Se está a la espera de ver cómo transcurren las cosas en España… ¡Va a haberlas bonitas! Todo depende de España.

Pero el tío Osõrio, que había juntado algunos vintems y comprado una finca, le tenía horror a los tumultos… Lo que se quería en el país era paz… Sobre todo, lo que le desagradaba era que se contase con los españoles… De España, deberían saberlo los caballeros, «¡ni buen viento ni buen casamiento!».

—¡Todos los pueblos son hermanos! —exclamó Gustavo—. Cuando se trata de tirar abajo Borbones y emperadores, camarillas y nobleza, no hay portugueses ni españoles, ¡todos son hermanos! ¡Todo es fraternidad, tío Osõrio!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker