El crimen del padre Amaro
El crimen del padre Amaro —¿Estás estudiando, badulaque?
Y poco después, inclinado sobre Tito Livio, cabeceando de sueño, sintiéndose un desgraciado, refregando una rodilla contra otra, torturaba el diccionario.
Por aquella época empezaba a sentir cierto desapego hacia la vida de cura «porque no podría casarse». Ya las compañías escolares habían introducido en su naturaleza femenil curiosidades, morbos. Fumaba cigarrillos a escondidas; adelgazaba y estaba más pálido.