El crimen del padre Amaro

El crimen del padre Amaro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Y es que si pillasen al hombre eran capaces de quemarlo… No se lo digo de broma, que mi hermana tiene hígados para eso… Es un Torquemada con faldas…

—Tiene razón, tiene razón —afirmó Natário.

—¡Yo no me resisto a ir a ver la ejecución! —exclamó el canónigo—. ¡Quiero verlo con mis propios ojos!

Y los tres curas fueron hasta la puerta de la cocina. Allí estaban las mujeres, de pie ante el lar, golpeadas por la luz violenta de la hoguera que hacía destacar extrañamente las prendas de abrigo con las que ya se habían cubierto. La Ruça, de rodillas, soplaba extenuada. Habían cortado con el cuchillo de cocina la encuadernación del Panorama y las hojas retorcidas y negras, con un chisporrotear de tamujos, volaban por la chimenea en limpias lenguas de fuego. Sólo el guante de cabritilla no se consumía. Inútilmente lo ponían con las tenazas en la llama viva; se ennegrecía, reducido a un carozo arrugado, pero no ardía. Y su resistencia aterraba a las señoras.

—¡Es que es el de la mano derecha, con la que cometió el desacato! —decía furiosa doña Maria da Assunção.

—¡Búfele, mujer, búfele! —aconsejaba desde la puerta el canónigo, muy divertido.

—¡Hermano, haga el favor de no burlarse de las cosas serias! —gritó doña Josefa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker