El crimen del padre Amaro

El crimen del padre Amaro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El abad se disculpó educadamente. Había ido a hablar con el señor vicario general, después había ido junto a Silvério para pedirle aquellos dos libros, ahora estaba allí para que le despachasen una receta para un viejo de la parroquia, y tenía que estar de vuelta en Os Poiais cuando diesen las dos.

El canónigo insistió; era un momento, y el caso parecía curioso…

El abad entonces le confesó al querido colega que no le gustaba examinar aquellas cosas. Se aproximaba a ellas siempre con un espíritu rebelde a la creencia, con desconfianzas y sospechas que le disminuían la imparcialidad.

—¡Pero hay milagros! —dijo el canónigo. Aunque tenía sus propias dudas, no le gustaban aquellas reticencias del abad a propósito de un fenómeno sobrenatural en el que él, el canónigo Dias, estaba interesado. Repitió con acritud—: Tengo alguna experiencia y sé que hay milagros.

—Es cierto, es cierto que hay milagros —dijo el abad—. Negar que Dios o la reina de los cielos puedan aparecérsele a una criatura va contra la doctrina de la Iglesia… Negar que el demonio pueda habitar el cuerpo de un hombre sería establecer un error funesto…, le pasó a Job, sin ir más lejos, y a la familia de Sara. Está claro, hay milagros. ¡Pero qué infrecuentes son, canónigo Dias!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker