El crimen del padre Amaro

El crimen del padre Amaro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Pues sí, hija, pero es un bautismo de risa. No es nuestro buen bautismo, no les vale.

Entonces el canónigo, que se divertía atormentándola, declaró sentenciosamente que doña Maria había dicho una blasfemia. El santo Concilio de Trento, en su canon IV, sesión VII, había determinado «que aquel que dijere que el bautismo dado a los herejes, en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, no es el verdadero bautismo, ¡sea excomulgado!». Y doña Maria, según el santo Concilio, ¡estaba desde aquel momento excomulgada!

A la buena señora le dio un soponcio. Al día siguiente fue a arrojarse a los pies de Amaro, quien en penitencia por su injuria, hecha contra el canon IV, sesión VII, del santo Concilio de Trento, le ordenó sufragar trescientas misas por las almas del purgatorio… que doña Maria le estaba pagando a cinco tostones cada una.

De este modo, podía él entrar a veces en casa del tío Esguelhas con un aire de satisfacción misteriosa y un paquetito en la mano. Era algún regalo para Amélia, un pañuelo de seda, una corbatita de colores, un par de guantes. Ella se extasiaba con aquellas pruebas de afecto del señor párroco; y entonces en el cuarto oscuro había un delirio de amor, mientras, abajo, la tisis, encima de la Totó, iba haciendo «zas…, zas…».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker