El crimen del padre Amaro

El crimen del padre Amaro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¡Pobre doña Josefa! Ya la primera noche en A Ricoça, le contaba ella, al empezar el rosario a Nuestra Señora se acordó de repente de que había olvidado el refajo de franela roja que era tan eficaz para los dolores de piernas… Treinta y ocho veces seguidas había reiniciado el rosario ¡y siempre el refajo rojo se interponía entre ella y Nuestra Señora!… Entonces había desistido, exhausta, fatigada. E inmediatamente empezaron a dolerle vivamente las piernas y había oído algo, como una voz en su interior, diciéndole que Nuestra Señora, en venganza, estaba clavándole alfileres en las piernas…

El abad dio un respingo:

—¡Pero, señora!

—¡Ay, y eso no es todo, señor abad!

Había otro pecado que la torturaba: a veces, cuando rezaba, notaba que le venía una expectoración; y teniendo aún el nombre de Dios o de la Virgen en la boca, tenía que esgarrar, últimamente engullía la flema, pero había estado pensando que el nombre de Dios o de la Virgen le bajaba en el mismo embrollo hasta el estómago ¡y allí se mezclaba con sus heces! ¿Qué podía hacer?

El abad, con los ojos muy abiertos, se limpiaba el sudor de la frente.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker