El crimen del padre Amaro
El crimen del padre Amaro Por la voz, por la manta de camino, por la manera de andar había reconocido a João Eduardo. Pero estuvo seguro de que si había un hombre que hablaba de noche con Amélia o que entraba en la quinta, ese hombre no era el escribiente. Temeroso de ser descubierto, no volvió a rondar el caserón.