El crimen del padre Amaro
El crimen del padre Amaro Ella, además, no se había preocupado del ajuar. Y allí estaba, en vísperas de tener el niño, sin un trapo con qué taparlo, sin dinero para comprárselo. Incluso la Dionísia le había ofrecido algunas prendas del ajuar que le había dejado empeñadas una mujer que ella había tenido en su casa. Pero Amélia había rechazado que su hijo usase pañales ajenos que tal vez le contagiasen alguna enfermedad o un destino desdichado.
Y por orgullo no quería escribir a Amaro.