El crimen del padre Amaro
El crimen del padre Amaro —¡Usted no sabe lo que dice!… Perdón, doctor, le pido humildemente perdón… Me hace usted caer en pecado mortal… Pero eso no es discutir… Eso es hablar con la ligereza de un periodista. —Se lanzó entonces con vehemencia a una disertación sobre la sabiduría de la Iglesia, sus elevados estudios griegos y latinos, toda la filosofía creada por los santos padres…—. ¡Lea a san Basilio! —exclamó—. Allí verá lo que él dice del estudio de los autores profanos, ¡que son la mejor preparación para los estudios sagrados! ¡Lea la Historia de los monasterios en la Edad Media! Era ahí donde estaba la ciencia, la filosofía…