El crimen del padre Amaro
El crimen del padre Amaro —¿Ocurre algo, doctor?
El doctor no respondió, buscando con rapidez por la sala su estuche, con el rostro animado por el calor de una batalla. Iba ya a salir con su estuche, pero recordando la pregunta ansiosa del abad:
—Tiene convulsiones —dijo.
Entonces el abad lo detuvo en la puerta, y muy grave, muy digno:
—Doctor, si hay peligro, le pido que se acuerde… Es un alma cristiana en agonía, y yo estoy aquí.
—Por supuesto, por supuesto…