El crimen del padre Amaro
El crimen del padre Amaro —¿Obra del señor Joãozinho? —preguntó el Serafim, poniendo el ojo pícaro.
—No me parece —dijo el otro con importancia—. El señor Joãozínho estaba en Lisboa… Obra de algún caballero de la ciudad… ¿Sabe usted de quién desconfío, señor Serafim?