El crimen del padre Amaro

El crimen del padre Amaro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

A la luz del abat-jour, las cabezas se mantenían en la penumbra; y la luz cruda, cayendo sobre el tapete oscuro que cubría la mesa, resaltaba los cartones ennegrecidos por el uso y las manos secas de las viejas, en posiciones ganchudas, rascando las marcas de las tazas del té. Sobre el piano abierto se consumía la vela con una llama alta y recta.

El canónigo farfullaba los números, acompañándolos con los rancios chascarrillos tradicionales: uno, ¡cabeza de cerdo!… tres, ¡figura de entremés!

—A ver si sale el veintiuno —decía una voz.

—Ya tengo tres —murmuraba otra, satisfecha. Y la hermana del canónigo, ansiosa:

—¡Sacúdelos bien, Plácido, venga!

—Y sáqueme ese cuarenta y siete, aunque sea por caridad —decía Artur Couceiro con la cabeza entre los puños.

El canónigo, finalmente, completó su cartón. Y Amélia, mirando hacia la sala:

—¿Y usted no juega, João Eduardo? —preguntó—. ¿Dónde está? —João Eduardo salió de la sombra de la ventana, tras la cortina—. Tome este cartón, ande, juegue.

—Y ya que está de pie, recaude el dinero de las entradas —dijo la Sanjoaneira—. ¡Sea usted la banca!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker