La vida del Buscon
La vida del Buscon DespedÃme de todos; fuéronse, y yo, que entendà salir de mala vida con no ser farsante, si no lo ha V. Md. por enojo, di en amante de red, como cofia,[47] y por hablar más claro, en pretendiente de Antecristo,[48] que es lo mismo que galán de monjas.[49] Tuve ocasión para dar en esto porque una, a cuya petición habÃa yo hecho muchos villancicos, se aficionó en un auto del Corpus de mÃ, viéndome representar un San Juan Evangelista (que lo era ella).[50] Regalábame la mujer con cuidado y habÃame dicho que sólo sentÃa que fuese farsante,[51] porque yo habÃa fingido que era hijo de un gran caballero, y dábala compasión. Al fin, me determiné de escribirla lo siguiente:
CARTA
«Más por agradar a V. Md. que por hacer lo que me importaba, he dejado la compañÃa; que, para mÃ, cualquiera sin la suya es soledad. Ya seré tanto más suyo, cuanto soy más mÃo. AvÃseme cuándo habrá locutorio,[52] y sabré juntamente cuándo tendré gusto», etc.
Llevó el billetico la andadera.[53] No se podrá creer el contento de la buena monja sabiendo mi nuevo estado. Respondióme desta manera:
RESPUESTA