La vida del Buscon

La vida del Buscon

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Qué buen talle de caballero! ¿Y va a estudiar? ¿Es V. Md. su criado?

Yo respondí, creyendo que era así como lo decían, que yo y el otro lo éramos.[20] Preguntáronme su nombre, y no bien lo dije, cuando el uno de los estudiantes se llegó a él medio llorando y, dándole un abrazo apretadísimo, dijo:

—¡Oh, mi señor don Diego, ¿quién me dijera a mí, agora diez años,[21] que había de ver yo a V. Md. desta manera? Desdichado de mí, que estoy tal que no me conocerá V. Md.!

Él se quedó admirado, y yo también, que juráramos entrambos no haberle visto en nuestra vida. El otro compañero andaba mirando a don Diego a la cara y dijo a su amigo:

—¿Es este señor de cuyo padre me dijistes vos tantas cosas? ¡Gran dicha ha sido nuestra conocelle según está de grande! ¡Dios le guarde! —y empezó a santiguarse.

¿Quién no creyera que se habían criado con nosotros? Don Diego se le ofreció mucho, y, preguntándole su nombre, salió el ventero y puso los manteles y, oliendo la estafa, dijo:

—Dejen eso, que después de cenar se hablará, que se enfría.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker