La vida del Buscon

La vida del Buscon

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tan presto saltó el descomulgado pariente de mi amo (digo el estudiantón) y dijo:

—Aunque, V. Md. me perdone, señor hidalgo, debe de saber poco de cortesía. ¿Conoce, por dicha, a mi señor primo? Él dará a sus criados, y aun a los nuestros si los tuviéramos, como nos ha dado a nosotros.

Y volviéndose a don Diego, que estaba pasmado, dijo:

—No se enoje V. Md., que no le conocían.

Maldiciones le eché cuando vi tan gran disimulación, que no pensé acabar.

Levantaron las mesas, y todos dijeron a don Diego que se acostase. Él quería pagar la cena, y replicáronle que no lo hiciese, que a la mañana habría lugar. Estuviéronse un rato parlando.[27] Preguntóle su nombre al estudiante, y él dijo que se llamaba tal Coronel. ¡En los infiernos descanse, dondequiera que está! Vio al avariento que dormía y dijo:

—¿V. Md. quiere reír? Pues hagamos alguna burla a este mal viejo, que no ha comido sino un pero en todo el camino y es riquísimo.

Los rufianes dijeron:

—Bien haya el licenciado; hágalo, que es razón.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker