La vida del Buscon

La vida del Buscon

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y mi amo, entendiendo hacerme bien, tanto tiró que me le desconcertó. Los otros trataron de darme un garrote en los muslos,[41] y decían:

—El pobrecito agora sin duda se ensució, cuando le dio el mal.

¡Quién dirá lo que yo sentía, lo uno con la vergüenza, descoyuntado un dedo, y a peligro de que me diesen garrote! Al fin, de miedo de que me le diesen (que ya me tenían los cordeles en los muslos), hice que había vuelto, y por presto que lo hice (como los bellacos iban con malicia), ya me habían hecho dos dedos de señal en cada pierna. Dejáronme diciendo:

—¡Jesús, y qué flaco sois!

Yo lloraba de enojo, y ellos decían adrede:

—Más va en vuestra salud que en haberos ensuciado. Callá.

Y con esto me pusieron en la cama, después de haberme lavado, y se fueron.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker