La vida del Buscon
La vida del Buscon «Iten, advirtiendo que, después que dejaron de ser moros —aunque todavÃa conservan algunas reliquias—,[16] se han metido a pastores, por lo cual andan los ganados flacos de beber sus lágrimas, chamuscados con sus ánimas encendidas, y tan embebecidos en su música, que no pacen,[17] mandamos que dejen el tal oficio, señalando ermitas a los amigos de soledad, y a los demás, por ser oficio alegre y de pullas, que se acomoden en mozos de mulas».[18]
—¡Algún puto, cornudo, bujarrón y judÃo —dijo en altas voces— ordenó tal cosa![19] Y si supiera quién era, yo le hiciera una sátira con tales coplas, que le pesara a él y a todos cuantos las vieran de verlas. ¡Miren qué bien le estarÃa a un hombre lampiño como yo la ermita![20] ¡O a un hombre vinajeroso y sacristando,[21] ser mozo de mulas! Ea, señor, que son grandes pesadumbres ésas.
—Ya le he dicho a V. Md. —repliqué— que son burlas y que las oiga como tales.