La vida del Buscon
La vida del Buscon «Pero advirtiendo, con ojos de piedad, a que hay tres géneros de gentes en la república tan sumamente miserables, que no pueden vivir sin los tales poetas, como son farsantes,[28] ciegos y sacristanes, mandamos que pueda haber algunos oficiales públicos desta arte, con tal que puedan tener carta de examen de los caciques de los poetas que fueren en aquellas partes,[29] limitando a los poetas de farsantes que no acaben los entremeses con palos ni diablos,[30] ni las comedias en casamientos,[31] ni hagan las trazas con papeles o cintas.[32] Y a los de ciegos, que no sucedan en Tetuán los casos,[33] desterrándoles estos vocablos: cristián, amada, humanal y pundonores;[34] y mandándoles que, para decir la presente obra, no digan zozobra.[35] Y a los de sacristanes, que no hagan los villancicos con Gil ni Pascual,[36] que no jueguen del vocablo,[37] ni hagan los pensamientos de tornillo,[38] que, mudándoles el nombre, se vuelvan a cada fiesta.
»Y, finalmente, mandamos a todos los poetas en común que se descarten de Júpiter,[39] Venus, Apolo y otros dioses, so pena de que los tendrán por abogados a la hora de su muerte».