La vida del Buscon
La vida del Buscon A todos los que oyeron la premática pareció cuanto bien se puede decir, y todos me pidieron traslado de ella.[40] Sólo el sacristanejo empezó a jurar por vida de las vÃsperas solenes, introibo y Chiries,[41] que era sátira contra él, por lo que decÃa de los ciegos, y que él sabÃa mejor lo que habÃa de hacer que naide. Y últimamente dijo: —«Hombre soy yo que he estado en un aposento con Liñán y he comido más de dos veces con Espinel».[42] Y que habÃa estado en Madrid tan cerca de Lope de Vega como lo estaba de mÃ,[43] y que habÃa visto a don Alonso de Ercilla mil veces,[44] y que tenÃa en su casa un retrato del divino Figueroa,[45] y que habÃa comprado los greguescos que dejó Padilla cuando se metió fraile, y que hoy dÃa los traÃa, y malos.[46] Enseñólos, y dioles esto a todos tanta risa, que no querÃan salir de la posada.