La vida del Buscon

La vida del Buscon

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

A esto le dije yo que advirtiese que en la Corte había de todo, y que estimaban mucho a cualquier hombre de suerte.

—¿Qué estiman? —dijo muy enojado—, si he estado yo ahí seis meses pretendiendo una bandera,[60] tras veinte años de servicios y haber perdido mi sangre en servicio del Rey, como lo dicen estas heridas.

Y quiso desatacarse;[61] y dije:

—Señor mío, desatacarse más es brindar a puto que enseñar heridas.[62]

Creo que pretendía introducir en picazos algunas almorranas.[63] Luego, en los calcañares,[64] me enseñó otras dos señales, y dijo que eran balas; y yo saqué, por otras dos mías que tengo, que habían sido sabañones. Y las balas pocas veces se andan a roer zancajos.[65] Estaba derrengado de algún palo que le dieron porque se dormía haciendo guarda y decía que era de un astillazo.[66] Quitóse el sombrero y mostróme el rostro: calzaba diez y seis puntos de cara,[67] que tantos tenía en una cuchillada que le partía las narices. Tenía otros tres chirlos,[68] que se la volvían mapa a puras líneas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker