Politica de Dios y gobierno de Cristo
Politica de Dios y gobierno de Cristo Acerquémonos a nosotros. El rey don Sebastián se llevó su reino consigo, y no sólo los nobles sino sus herederos, aun sin edad bastante para oír la guerra si se la contaran. Perdió la jornada miserablemente; murió él, y de todos, siendo tantos, nadie escapó de muerto o cautivo. La armada de Inglaterra que juntó el señor rey don Felipe II, cuyo nombre y relación sólo pudo conquistar para su pérdida, que tanto quebrantó la monarquía, adoleció de abundancia de nobles novicios, que con fidelísimo celo llevaron peso a los bajeles, discordia al gobierno, embarazo a las órdenes, y estorbo a los soldados de fortuna.