Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara —Conde St. Aldenheim, os divierte bromear. Pero estamos seguros de que conocéis las ofensas que el Landgrave está amontonando sobre nosotros, y sabemos que también os disgustan. Por ejemplo, el centinela de vuestra puerta… ¿os fijasteis en él? ¿Qué os parece?
—Me pareció frÃo y melancólico. Asà que le envié una copa de Johannisburg.
—¿S� ¿Y la guardia la ha visto? ¿Y qué opinión tenéis del Coronel von Aremberg?
—Por cierto que es un hombre apuesto. ¡Lástima que lleve una bufanda tan llamativa! ¿Bebemos a su salud, caballeros?
—¡Antes, a la salud del gran Diablo!
—Como quieran, caballeros. A ustedes toca decidir el orden. Pero al menos…
Esto por mi tÃa, la vieja y alegre pecadora
que ayunaba todos los dÃas, del desayuno a la cena.
¿Ha visto alguien a persona tan ortodoxa,
ebria en la noche, en la mañana sobria?
¿Ha visto alguien, etc…?
—¡Adiós, conde! —interrumpió el cabecilla del grupo, y todos se volvieron indignados para abandonar la estancia.