Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara La Máscara volvió a levantar la mano en ademán de llamar la atención. HabÃa decidido hacer caso omiso de Adorni. Inclinó ligeramente la cabeza hacia el Landgrave y, en un tono sepulcral que podÃa atribuirse a su elaborada máscara de acero, replicó:
—La Máscara que gobierna Klosterheim de noche no se rinde. Puede morir, pero antes culminará la ceremonia de la noche: se descubrirá.
—Eso está de más —exclamó Adorni—. No necesitamos más revelaciones. ¡Apresadle y conducidle al patÃbulo!
—¡Perro italiano! —replicó La Máscara, sacando un arma de fuego de su cinturón—: ¡morid vos primero!
Y, diciendo esto, se volvió lentamente y apuntó con el cañón a Adorni, que huyó de dos saltos hacia los soldados que se encontraban detrás de él. Luego, guardando rápidamente el arma, añadió en tono de frÃo desprecio:
—O contened esa cobarde lengua.
Pero no era ésa la intención del ministro.
—¡Apresadle! —gritó impetuosamente de nuevo a los soldados, poniendo la mano sobre el brazo del más cercano y señalando la presa.
—¡No! —dijo el Landgrave con voz autoritaria—. ¡Deteneos! Os lo ordeno.