Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara Dicho esto, se levantó. Todo el público volvió a ponerse las máscaras y se dispuso a seguir a Su Alteza. Con las prisas de quien teme que alguien se anticipe a sus planes, y la cólera de un ave de rapiña, que no quiere que la vÃctima se le escape de las garras, el prÃncipe se precipitó hacia la antecapilla. Innumerables antorchas iluminaban la penumbra del interior. Por lo demás estaba como la habÃa dejado St. Aldenheim.
Muchos de los enmascarados suecos se habÃan retirado al enterarse del desastre de Nordlingen. Pero otros se quedaron, reforzadas por la guardia personal del Landgrave, para constituir un cuerpo de unos quinientos hombres. Una parte de ellos, al mando del coronel Von Aremberg, rodearon el cadalso y se dispusieron para prender a todas las personas señaladas como conspiradores. Entre ellas estaba La Máscara.
El misterioso personaje se sacudió a los que intentaban ponerle las manos encima, avanzó altanero hasta el cÃrculo, y luego, volviéndose hacia el Landgrave, dijo:
—PrÃncipe, sed generoso por una vez. Aceptadme como rescate por todos los demás.
El Landgrave sonrió sarcásticamente.
—SerÃa un trato desigual, a mi entender, cambiar una parte por el todo.
—¿El todo? ¿Y qué os hace pensar que tenéis el todo en vuestras manos?