Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara Paulina encontró tiempo para entregarse a pensamientos tan desagradables, pues el rufián había desaparecido un instante después de descubrirlo. En el profundo silencio que siguió, no pudo apartar de sí la dolorosa fascinación de imaginar las peores posibilidades a las que estaba expuesta su situación actual. Se imaginaba los horrores de una camisade, que tantas veces le habían descrito. Veía con aprehensión la salvaje banda de carniceros confederados, surgiendo de la profunda soledad del bosque, con las blancas camisas sobre las armaduras. Parecía contemplar los rostros asesinos, iluminados por el brillo de los candiles, el paso furtivo y el repentino destello de los sables. Luego, la voz de asalto, los gritos de agonía, el campo inundado de sangre, la furia, la venganza, la persecución; todos esos detalles de escenas tan familiares para Alemania pasaron rápidamente por su cabeza.