Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara Este temor la devolvió a las calamidades y horrores de la guerra, y sus pensamientos vagaron inconscientemente alrededor del punto en que habían comenzado: su situación actual. Volvió a escudriñar los senderos negros del bosque, que bajo el brillo de las lámparas casi parecían tener relieve y estar formados por una sustancia palpable. De nuevo se imaginó los corazones sanguinarios y la mirada feroz de quienes, incluso en ese mismo instante, podrían encontrarse ocultos en las silenciosas masas del bosque que se extendía ante ella, cuando, de repente, surgió un destello de luz en la distancia. El corazón de Paulina latió aceleradamente ante la alarmante visión. Inmediatamente, la luz desapareció. Pero esto acentuó sus temores. Ahora estaba claro que en el bosque se movían seres humanos. En esa dirección no había ningún camino público; y en una región tan despoblada resultaba extraña a aquellas horas la presencia de viajeros. Nadie de su propio campamento podía tener motivo para extraviarse a tanta distancia en una noche tan cerrada, a unas horas en que seguramente atraería sobre sí el peligro de los disparos del centinela.