Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte –Eso creo –repuse–. Más que nadie, no sé… Pero sÃ; en el momento a que se refiere, ¡más que nadie, con seguridad!
Me detuve de nuevo; mi voz comenzaba a bajar demasiado de tono.
–¡Ah, sÃ! –se sonrió MarÃa Elvira. Apartó los ojos, seria ya, alzándolos a las parejas que pasaban a nuestro lado.
Corrió un momento, para ella de perfecto olvido de lo que hablábamos, supongo, y de sombrÃa angustia para mÃ. Pero sin volver a mà los ojos, como si le interesaran siempre los rostros que cruzaban en sucesión de film, agregó un instante después:
–Cuando era mi amor, al parecer.
–Perfectamente bien dicho –le dije–. Su amor, al parecer.
Ella me miró entonces de pleno.
–No…
Y se calló.
–¿No… qué? Concluya.
–¿Para qué? Es una zoncera.
–No importa: concluya.
Ella se echó a reÃr:
–¿Para qué? En fin… ¿No supondrá que no era al parecer?