Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte Romper es palabra corta y fácil; pero comenzarlo…
Nos habÃamos sentado y no hablábamos. Inés se inclinó, me apartó la mano de la cara y me clavó los ojos, dolorosos de angustioso examen.
–¡Es evidente!… –murmuró.
–¿Qué? –le pregunté frÃamente.
La tranquilidad de mi mirada le hizo más daño que mi voz, y su rostro se demudó:
–¡Que ya no me quieres! –articuló en una desesperada y lenta oscilación de cabeza.
–Esta es la quincuagésima vez que dices lo mismo –respondÃ.
No podÃa darse respuesta más dura; pero yo tenÃa ya el comienzo.
Inés me miró un rato casi como a un extraño, y apartándome bruscamente la mano con el cigarro, su voz se rompió:
–¡Esteban!
–¿Qué? –torné a repetir.
Esta vez bastaba. Dejó lentamente mi mano y se reclinó atrás en el sofá, manteniendo fijo en la lámpara su rostro lÃvido. Pero un momento después su cara caÃa de costado bajo el brazo crispado al respaldo.