Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte Pasó un rato aún. La injusticia de mi actitud –no veÃa en ella más que injusticia– acrecentaba el profundo disgusto de mà mismo. Por eso cuando oÃ, o más bien sentÃ, que las lágrimas brotaban al fin, me levanté con un violento chasquido de lengua.
–Yo creÃa que no Ãbamos a tener más escenas –le dije paseándome.
No me respondió, y agregué:
–Pero que sea ésta la última.
Sentà que las lágrimas se detenÃan, y bajo ellas me respondió un momento después:
–Como quieras.
Pero enseguida cayó sollozando sobre el sofá:
–¡Pero qué te he hecho! ¡Qué te he hecho!
–¡Nada! –le respondÖ. Pero yo tampoco te he hecho nada a ti… Creo que estamos en el mismo caso ¡Estoy harto de estas cosas!
Mi voz era seguramente mucho más dura que mis palabras. Inés se incorporó, y sosteniéndose en el brazo del sofá, repitió, helada:
–Como quieras.
Era una despedida. Yo iba a romper, y se me adelantaban. El amor propio, el vil amor propio tocado a vivo, me hizo responder.