Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte –Perfectamente… Me voy. Que seas más feliz… otra vez.
No comprendió, y me miró con extrañeza. Yo habÃa ya cometido la primera infamia: y como en esos casos, sentà el vértigo de enlodarme más aún.
–¡Es claro! –apoyé brutalmente–. Porque de mà no has tenido queja ¿no?… ¿no?
Es decir: te hice el honor de ser tu amante, y debes estarme agradecida.
Comprendió más mi sonrisa que mis palabras, y mientras yo salÃa a buscar mi sombrero en el corredor, su cuerpo y su alma entera se desplomaban en la sala.
Entonces, en ese instante en que crucé la galerÃa, sentà intensamente lo que acababa de hacer. Aspiración de lujo, matrimonio encumbrado, todo me resaltó como una llaga en mi propia alma. Y yo, que me ofrecÃa en subasta a las mundanas feas con fortuna, que me ponÃa en venta, acababa de cometer el acto más ultrajante, con la mujer que nos ha querido demasiado… Flaqueza en el Monte de los Olivos, o momento vil en un hombre que no lo es, llevan al mismo fin: ansia de sacrificio, de reconquista más alta del propio valer. Y luego, la inmensa sed de ternura, de borrar beso tras beso las lágrimas de la mujer adorada, cuya primera sonrisa tras la herida que le hemos causado, es la más bella luz que pueda inundar un corazón de hombre.