Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte –MarÃa… –tartamudeó Kassim, tratando de desasirse.
–¡Ah! –rugió su mujer enloquecida–. ¡Tú eres el ladrón, miserable! ¡Me has robado mi vida, ladrón, ladrón! ¡Y creÃas que no me iba a desquitar… cornudo! ¡Ajá! MÃrame No se te ha ocurrido nunca, ¿eh? ¡Ah! –y se llevó las dos manos a la garganta ahogada. Pero cuando Kassim se iba, saltó de la cama y cayó de pecho, alcanzando a cogerlo de un botÃn.
–¡No importa! ¡El brillante, dámelo! ¡No quiero más que eso! ¡Es mÃo, Kassim miserable!
Kassim la ayudó a levantarse, lÃvido.
–Estás enferma, MarÃa. Después hablaremos…
Acuéstate.
–¡Mi brillante!
–Bueno, veremos si es posible… Acuéstate.
–¡Dámelo!
La crisis de nervios retornó.
Kassim volvió a trabajar en su solitario. Como sus manos tenÃan una seguridad matemática, faltaban pocas faltaban pocas horas ya para concluirlo.
MarÃa se levantó a comer, y Kassim tuvo la solicitud de siempre con ella. Al final de la cena su mujer lo miró de frente.
–Es mentira, Kassim –le dijo.