El Salvaje
El Salvaje No era sólo el olvido suyo lo lamentable. Las hÃbridas son maravillosamente fecundas y buenas recolectoras de miel; pero a la vez son dadas al pillaje y terriblemente irascibles. Aun asÃ, Kean las miró con ternura, pensando en la abundante cosecha de miel que obtendrÃa.
II
Fue a fines de diciembre cuando el primer enjambre zumbó en la quinta suficientemente para que Kean, que volvÃa del bananal, oyera el ruido desde lejos.
Cuando se ve salir un enjambre de gran volumen, la impresión más fuerte es la de que no se sabe cómo puede haber tantas abejas dentro de la colmena; y luego, de que no van a concluir de salir nunca. El enjambre era prodigioso, y apenas bastaban los quince centÃmetros de entrada para el violento escape. Kean corrió a llenar la bomba irrigadora, y presto la fina lluvia abatió a las abejas en una rama de mandarino.
Dado el volumen del enjambre, Kean esperaba que su colmena no se subdividiera más. Pero doce dÃas después el zumbido de llamada tornaba a inundar la quinta, y el nuevo enjambre subió girando sobre sà mismo, y se alejó hacia el monte. Kean, que corrÃa tras él, pudo seguirlo un rato por entre el monte, pero al fin se detuvo rendido, mientras allá arriba, sobre la cima de los árboles, el enjambre se alejaba en girante traslación.