El vampiro

El vampiro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lo segundo que noté fue el tamaño del lujosísimo comedor, tan grande que la mesa, aun colocada en el tercio anterior del salón, parecía hallarse al fondo de éste.

La mesa estaba cubierta de manjares, pero sólo había tres cubiertos.

Junto a la cabecera del fondo, vi en traje de soirée, una silueta de mujer.

No era, pues, yo sólo el invitado.

Avanzamos por el comedor, y la fuerte impresión que ya desde el primer instante había despertado en mí aquella silueta femenina, se trocó en tensión sobreaguda cuando pude distinguirla claramente.

No era una mujer, era un fantasma; el espectro sonriente, escotado y traslúcido de una mujer.

Un breve instante me detuve; pero había en la actitud de Rosales tal parti-pris de hallarse ante lo normal y corriente, que avancé a su lado.

Y pálido y crispado asistí a la presentación.

–Creo que usted conoce ya al señor Guillermo Grant, señora –dijo a la dama, que sonrió en mi honor; y Rosales a mí.

–Perfectamente –respondí, inclinándome pálido como un muerto.

–Tome usted, pues, asiento –me dijo el dueño de casa– y dígnese servirse de lo que más guste.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker