El vampiro

El vampiro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–¡Y yo, señor Grant! –repuso, reclinando la cara sobre ambas manos juntas.

–¿Me extrañaba usted? ¿De veras? –¿A usted? ¡Oh, sí, mucho! –y tornó a sonreírme largamente.

En ese instante me daba yo cuenta de que el dueño de casa no había levantado los ojos de su tenedor desde que comenzáramos a hablar.

¿Sería posible.

? –Y a nuestro anfitrión, señora, ¿no lo extrañaba usted? –¿A él.

? –murmuró ella lentamente; y deslizando sin prisa su mano de la mejilla, volvió el rostro a Rosales.

Vi entonces pasar por sus ojos fijos en él la más insensata llama de pasión que por hombre alguno haya sentido una mujer.

Rosales la miraba también.

Y ante aquel vértigo de amor femenino expresado sin reserva el hombre palideció.

–A él también.

–murmuró la joven con voz queda y exhausta.

En el transcurso de la comida ella afectó no notar la presencia del dueño de casa mientras charlaba volublemente conmigo, y él no abandonó casi su juego con el tenedor.

Pero las dos o tres veces en que sus miradas se encontraron como al descuido, vi relampaguear en los ojos de ella, y.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker