El vampiro
El vampiro Si me he hecho entender bien –pues no se trata de energía eléctrica alguna–, ruego a usted quiera responder a esta pregunta: ¿Conocía usted alguna experiencia a este respecto cuando escribió sus comentarios, o la sugestión de esas corporizaciones fue sólo en usted una especulación imaginativa? Es este el motivo y esta 2 la curiosidad, señor Grant, que me han llevado a escribirle dos veces, y me han traído luego a su casa, tal vez a incomodarle a usted.
Dicho lo cual, y con las manos siempre cruzadas, esperó.
Yo respondí inmediatamente.
Pero con la misma rapidez que se analiza y desmenuza un largo recuerdo antes de contestar, me acordé de la sugestión a que había aludido el visitante: si la retina impresionada por la ardiente contemplación de un retrato puede influir sobre una placa sensible al punto de obtener un “doble” de ese retrato, del mismo modo las fuerzas vivas del alma pueden, bajo la excitación de tales rayos emocionales, no producir, sino “crear” una imagen en un circuito visual y tangible.
Tal era la tesis sustentada en mi artículo.
–No sé –había respondido yo inmediatamente– que se hayan hecho experiencias al respecto.
Todo eso no ha sido más que una especulación imaginativa, como dice usted muy bien.
Nada hay de serio en mi tesis.