Más alla

Más alla

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cosa muy distinta sucedía con Ella (no quiero nombrarla), la hermosa y vívida estrella, que una noche hizo en el guardarropa su entrada entre nosotros —muerta.

No es para nadie una novedad el éxito que alcanzó en vida esta actriz en su brillante y fugaz carrera de meteoro. De la mujer, poseyó las más ricas calidades. La extrema belleza del rostro, del cuerpo, del sentimiento —cualquiera de estos supremos dones puede por sí solo derribar un alma femenina con su excesivo encanto. Ella, casi como un castigo, poseyó y soportó los tres.

Todo le fue acordado en su breve paso por el mundo. Conoció las locuras del éxito, de la fortuna, de la vanidad, de la adulación, del peligro. Sólo las locuras del amor le fueron negadas.

Entre todos los hombres que se le rendían, a su lado mismo o a través de dos mil leguas de clamor y deseo, Ella se ofreció toda entera al único ser capaz de desecharla: un puritano de principios morales inviolables, que antes de conocer a la actriz había puesto su honor en su esposa y su tierno hijo de diez meses.

No era fácil adivinar, en un cuáquero de rancia cepa como Dougald Mac Namara, el estado de sus sentimientos; pero a nadie hubiera sido grato soportar el choque que en su corazón libraban sus principios austeros con su culpable amor.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker