Más alla
Más alla —¿Y porque usted se haya roto el alma, cree que Nora no puede quererlo por usted mismo, sin que intervenga su libro? ¡Bah! Usted podrá pasar dos dÃas sin comer, viendo bailar sus diques bajo la inundación; pero no tiene idea de lo que es una pollera, y de cuán poco basta en un hombre a veces para enloquecer a quien la lleva. ¿Qué dice?
—No digo nada…
—Asà me gusta. Y ahora, a estudiar el plan de campaña, porque en el estado en que está usted…
—¡Precisamente! De esto quiero que hablemos. ¿Qué he hecho yo en estos seis años? ¿Qué compromisos he contraÃdo?
—No lo creo. Un hombre es siempre lo que es, aun bajo el alcohol.
—Pero yo he estado bajo la epilepsia, lo que es mucho peor.