Más alla
Más alla —Pero no en usted. En usted ha sido apenas larvada, digámoslo asÃ. Usted se detuvo en la calle y dio paso a otro hombre que era usted mismo, aunque con distinta manifestación. El ingeniero de cabeza sólida y breeches embarrados quedó inmóvil, mudo y blanco, suspenso seis años sobre la vÃa. El que lo reemplazó fue un intelectual, un escritor de extraordinaria visión, que cumplido su destino con ese relámpago de genio, se hundió en la niebla de la ausencia para dar otra vez paso al primer ocupante. Pero uno y otro eran usted mismo. En estos seis años transcurridos he sido lo bastante amigo suyo para estar seguro de que no hay tal infamia en ningún recodo de su vida Ãntima. Un hombre de corazón limpio a los ojos de un amigo, no lo ensucia en mezquindades ocultas. Hombre de acción o de pensamiento, usted ha sido siempre Roldán Berger. Si esto es lo que le faltaba para decidirse, ya está satisfecho.