Más alla
Más alla Nos alejamos de allÃ, dichosos y sin recuerdos, a pasear por la carretera blanca nuestra felicidad sin nubes.
Ellas llegaron, sin embargo. Aislados del mundo y de toda impresión extraña, sin otro fin y otro pensamiento que vernos para volvernos a ver, nuestro amor ascendÃa, no diré sobrenaturalmente, pero sà con la pasión en que debió abrasarnos nuestro noviazgo, de haberlo conseguido en la otra vida. Comenzamos a sentir ambos una melancolÃa muy dulce cuando estábamos juntos, y muy triste cuando nos hallábamos separados. He olvidado decir que mi novio me visitaba entonces todas las noches; pero pasábamos casi todo el tiempo sin hablar, como si ya nuestras frases de cariño no tuvieran valor alguno para expresar lo que sentÃamos. Cada vez se retiraba él más tarde, cuando ya en casa todos dormÃan, y cada vez, al irse, acortábamos más la despedida.
SalÃamos y retornábamos mudos, porque yo sabÃa bien que lo que él pudiera decirme no respondÃa a su pensamiento, y él estaba seguro de que yo le contestarÃa cualquier cosa, para evitar mirarlo.